Roberto
Roberto
Roberto,
docente trujillano, tenía por costumbre visitar a una compañera de trabajo a
horas impropias, cuando todo el mundo está con el corre corre de la comida,
antes del mediodía. El esposo de su colega, docente jubilado y cocinero, estaba
a esa hora en sus labores habituales y él se aprovechaba de eso, para tertulias
largas y tediosas. El jubilado, cansado de tanta imprudencia, un día aprovecho,
esa extraña razón, de haber un baño a la entrada del cuarto que estaba al lado
de la sala de estar y se lanzó un pedo sonoro y de tiempo extra…Roberto no
volvió ni de visita obligada.
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