El Pensamiento Neocolonial en Trujillo: Vueltas sobre la descolonización

La lectura supone interpretación que, a veces, puede ser particularizada o

colectiva; el pensamiento se escribe así mismo internamente, pero el pensar

sabiendo que se piensa denota una forma especial de reorganización, que

siempre estará mediada por una razón moldeada conforme a las

            necesidades del pensador”  (Bioaforismos)

 

MSc Ender A. Criollo.

Jubilado UPTT.

 

Mucho se está escribiendo sobre el pensamiento neocolonial y sus implicaciones en casi todas nuestras prácticas culturales. Tal vez sea la preocupación que en Trujillo vivimos de forma muy particular esa neocolonización que nos orienta a vislumbrar una aproximación de estos fenómenos que no son tan inocentes, ni ingenuos tampoco. Esta estructura cognitiva social no solamente la vive el pueblo llano y silvestre, sino que las estructuras institucionales del estatu quo la replican incesantemente. Hay autores como Boaventura De Sousa que hablan de los aprendizajes globales y  vive defendiendo las epistemologías del sur  como una de las formas para promover tales aprendizajes y la necesidad de hacerlo partiendo de las experiencias de los grupos sociales que sufren en los diferentes países la exclusión y la discriminación causadas por el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado (De Sousa, 2020).

Develar el pensamiento neocolonial  implica ir más allá de la crítica al  etnocentrismo para ir más allá de la modernidad. Ante eso nace la propuesta de la descolonialización como un proyecto epistémico-político que propugna un cambio en la orientación de la razón, sus incoherencias, e  irregularidades que lo hace aparentemente impenetrable al cambio y la alternativa de otras visiones, pero  los pueblos están demostrando qué sí existen otros caminos y que la modernidad no sólo es occidente y sus prácticas culturales hegemónicas.

Partimos de las identidades sociales y sus fracturas que posibilitan una aproximación a su desmontaje y una conciencia articuladora de su cambio; porque  estas “tan solo serán posibles fijaciones parciales y precarias, ya que las identidades sociales no pueden ser pensadas con independencia del sistema de relaciones diferenciales del que forman parte” (Castro- Gómez, 2020, pag. 16) Para este autor la identidad cultural es la solidificación de relaciones de poder y no una esencia intemporal que no puede ser modificada. Para cambiar esas relaciones de poder hay que desmontar el sistema de  relaciones que pueda trascender esa particularidad. Aclaramos como dice el Castro-Gómez una posición teórica descolonial no busca la recuperación de la identidad cultural de los pueblos colonizados; porque el pensamiento neocolonial  ha sido creado como un producto de las desigualdades relaciones de poder y no un problema de culturas europeas contra culturas nacionales.

Entre Bodegas  y sus irregularidades.

En Tomón, tierras altas de la parroquia Niquitao, Municipio Boconó un campesino, alfabeto muy básico, le decía al investigador: yo casi fui un “don”, pero me gustaban muchos las mujeres y la bebida, y me gasté toda la plata” Caminata Ecológica. 2013.

 

En el siglo XX la lógica del comerciante, como parte del capitalismo, se cristalizó en gran parte de la región trujillana, por medio de ese centro de servicio que llamamos bodegas. Y que no solamente tiene una forma particular de relación social sino que fue el centro de la acumulación del capital y de prácticas sociales dominantes y excluyentes para la mayor parte de la población regional. La Bodega es la  herencia directa de los caudillos  de los pueblos que pelearon en las diferentes guerras intestinas, que luego de su derrota o adquisición de cuotas de poder, se convirtieron en prósperos comerciantes, con una lógica del comerciante y particularidades de relaciones sociales / políticas.

El Caudillo-bodeguero devino luego en Comisario del pueblo, Presidente Municipal y cualquiera otra forma de poder, pues su prosperidad económica le permitía poder manejar con préstamos, muchas veces leoninos, la voluntad de los “clientes” en su nuevo negocio. Así además del poder económico se expandieron con el poder político y las relaciones obvias de sujeción mental de la población que acudía a abastecerse de alimentos o en procura de efectivo para algún otro negocio. La historia venezolana da cuenta de cómo esas relaciones subculturales produjeron formas para subyugar a sus propios trabajadores con la creación del sistema de fichas. Porque el bodeguero, en su expansión del capital, también era  terrófago, pero no la trabajaba sino las cedía, las tierras, en las diferentes modalidades conocidas: apaceros, medianeros u obreros campesinos: a quienes les pagaban con fichas que sólo podían ser cambiadas en las bodegas del patrón de las tierras. La conseja popular decía: pagaban y se daban el vuelto. Porque las bodegas eran una proto-empresa de servicios: alimentos, equipos agrícolas, ropa y calzado, y medicinas, entre otras cosas.

Entre las relaciones de poder que se daban en las comunicaciones podemos señalar la forma que se popularizó más que todo en los Andes venezolano, Barinas  y parte del Edo Lara. El uso identitario, como marcador discursivo,  para referirse directa, oral,  o en comunicación escrita a estos bodegueros era el de “don” y “doña”. No cualquiera era denominado así, pues, debía cumplir con ciertos requisitos: Tener bodega, tierra y manejar capital. Esta distinción no inocente estructuraba la forma de pensar, decir y hacer de este grupo trujillano, quienes replicaban esa mentalidad en sus descendientes: muy pocos seguían estudios, los más heredaban las tierras, las bodegas, el capital y hasta su forma de ser. No pocas veces al señalar estas formas, en un ámbito académico, la respuesta era que esa la manera cultural para la comunicación personal de estos pueblos. Castro-Gómez nos advierte que “pretender la conservación de la identidad cultural de los pueblos colonizados…poco tiene que ver con una política  emancipatoria.” (op.cit. p.20).

Como producto postmoderno nace los llamados bodegones; estructura de comercialización copiada de la cultura anglosajona del norte e incluso manejados económicamente con moneda extranjera: el dólar. Estos bodegones  practican  la lógica del comerciante y no la lógica del vendedor. Los primeros tienen una lógica del estancamiento y la espera. La del vendedor es la del movimiento y la búsqueda. La lógica del capital es una lógica del vendedor (Fernández, 2022); hasta en eso el comerciante-bodeguero es una especie de rémora del pasado.

Ahora la confusión del discurso los llaman emprendedores; y estos no son tales porque su lógica es siempre es la del comerciante: no le importa sino acumular, vender, sin innovar ni crear diferentes condiciones para su entorno familiar y de los que trabajan con él como esclavos modernos: horarios fuera de las normas, de  leyes de trabajo y la explotación al máximo de días trabajado. Porque como dice Fernández (2022)

el mundo capitalista atraviesa una de sus peores crisis y junto a esta descomposición se halla su sistema de valores. La competencia, la depredación, la sobrevivencia del más apto; son puestas en duda cuando aquellas personas que se asumían ganadoras hoy ven el otro lado de la moneda, sobre todo en los llamados países del primer mundo (concepto que hoy más que nunca debe ser revisado, así como el de países desarrollados).( p.7)

 Tal vez estas precisiones puedan ser consideradas como nimiedades pero ante las prácticas culturales dominantes, proponemos  las prácticas culturales de resistencia que puedan dar cuentas de formas, funciones y concienciación para el desmontaje de lo que nos puedan subyugar como personas y  seres humanos.

Los pensantes y la Colonialidad del Saber  en Trujillo.

En la sociedad occidental se encuentra a individuos que se dedican a pensar por  otros y otros que se dedican a hacer lo que otros piensan. A veces ni se piensa y se hace o se piensa y no se hace. Esta división que en principio parece pertenecer a un corte funcional, se instaura en el alma del ser humano acentuando la división existencial de la humanidad.” (Bioaforismos)

 

La colonialidad del saber se extiende sobre los parámetros de construcción de conocimiento y todo sus campos de incidencia (la academia, la escuela, los intelectuales…y la valoración epistemológica) (Panotto, 2020) Donde los dispositivos académicos sirven como sostén a los marcos hegemónicos del poder. Aquí con el concepto medular, para nosotros, de dispositivos académicos nos aproximaremos a la forma en que funcionan y cómo se estructuran, en Trujillo,  para servir de reproductor de una lógica dominante.

Esa recurrencia de tratamientos que hemos señalado (vid. Supra) también se reproducen a lo interno de los dispositivos académicos que hacen vida orgánica en el Edo Trujillo. Antaño, estos se nucleaban en los que se denominó Ateneos. (Templo de Minerva en Atenas.   La diosa griega del saber y el arte era conocida como Minerva, mientras que la deidad equivalente entre los romanos recibía el nombre de Atenea) Que cumplieron con el mandato para el cual fueron creados y que formó los cenáculos que todavía existen en la región. Es pertinente señalar que el Ateneo de Boconó publicó el poema “Píndaro” del entonces desconocido Prof., de literatura Ramón Palomares. Cómo también publicó un trabajo de un joven que empezaba a puntear en las letras venezolanas: José Balza. Hoy en día reconocidos,  por su poesía de alto vuelo cosmogónico y ensayista-novelista, respectivamente. Para Panotto (2020) una descolonización del saber debe ir de la mano de una descolonización epistemológica. Señalamos esto, porque describiremos cómo funcionan los dispositivos académicos pero sin olvidar describir las posibilidades de otras construcciones epistemológicas que se opongan a las irregularidades y/o que complementen la construcción de otra más coherente.

Sabemos que un dispositivo pedagógico tiene: 1. Actividades. 2. Formas de Comunicación 3.Introducción de Nuevos conocimientos 4. Aplicación y 5. Generalización, groso modo. Si analizamos un dispositivo académico, podríamos ver ciertas similitudes o marcadas diferencias, según el enfoque trazado por este.

 Así podemos observar que los dispositivos académicos en Trujillo funcionan, aproximadamente, de esta forma. : 1. Participantes que pueden, o no, hacer de este un cenáculo más de las culturas dominantes y hegemónicas. Y esto, lo de ser participantes, depende en gran manera, no sólo lo que se haya estudiado, sino pertenecer y seguir el pensamiento de quienes dirigen el dispositivo

2. Actividades programadas: que responden a la intencionalidad de los pensantes miembros, siempre orientados en los que ellos llaman “identidad cultural”; la más de las veces, responden a la réplica y reproducción de autores y estructuras conceptuales etnocéntricas, unas, y de supuestas descolonización, otras, pero centradas en la lógica del enfrentamiento entre culturas. Ante esta disyuntiva y dicotomía, veamos lo que expresa  Castro-Gómez, al respecto:

Es precisamente en nombre de este particularismo estéril que muchos activistas y académicos de América Latina recurren frecuentemente a la sospecha de “eurocentrismo” y “colonialismo intelectual” como eje catalizador de sus luchas. No son pocos quienes afirman que “pensar desde América Latina” significa pensar por fuera de los parámetros establecidos por la política moderna, ya que estos son específicamente europeos y se montan sobre la exclusión sistemática de las culturas no europeas (P. 20)

3. Formas de comunicación que son variadas y de fácil acceso porque son un dispositivo de la estructura del poder y/o del saber. En los años 80, era difícil tener acceso a tan siquiera la opinión en vivo por la radio; estamos  refiriéndonos a Trujillo, cuando el locutor de turno sabía que era de determinado partido o grupo político de izquierda, no tenías posibilidad de denunciar nada, o tan solo, te cortaban el micrófono.

 Esto a manera de ejemplo de lo que afirmamos sobre la forma de comunicar y su facilidad. Los dispositivos académicos del estado tienen no sólo la facilidad del acceso a los medios de comunicación, sino el control total de estos; que algo ha cambiado, en forma positiva,  con la multiplicación de las redes sociales y la apertura a todos de quienes quieran usarlas. Pero si se quiere poder producir un texto, discurso, libro, en físico, inicia el viaje a Itaca. Y para poder participar del intercambio comunicacional, debes pasar por múltiples normas, previstas por los pensantes del grupo, que dificultan la publicación de alguna idea que se quiera trasmitir.

4. La reproducción general o parcial de los dispositivos académicos trujillanos tienen siempre como norte, en este estado, no el de romper las prácticas culturales dominantes e imponer otras más de resistencias, sino subrepticiamente, replicar el estado de cosas que los ha sustentado como estructura del poder y el saber. Estos apelan que lo hacen tomando en cuenta principios universales; pero Castro-Gómez (op cit.) nos dice que solo radicalizando la universalidad, podrá el movimiento descolonizador lograr sus objetivos. También  Zizek (2001) señala que la lucha por la descolonización debe asumir plenamente la herencia europea, la universalización, para plantear luego sus demandas.

Creemos que en la medida que se vayan creando dispositivos académicos que puedan dar cuenta de las irregularidades que se construyen hasta ahora y las incoherencias cognoscitivas que estas producen, se va rompiendo el cerco del poder y el saber en sus cuotas de acumulación del conocimiento. Se vislumbran muchos cambios porque en este contexto está naciendo la consciencia. El discurso dominante condiciona los significados, sin embargo no las interpretaciones que de allí se deriven. En las interpretaciones debemos navegar para orientar las naves culturales que nos han subyugado a otros derroteros donde el hombre y la naturaleza sean centro del universo.

Bibliografía

Castro-Gómez, S. (2020). ¿Qué hacer con los universalismos occidentales? Observaciones en torno al giro decolonial. En: Pensar distinto, pensar de(s)colonial. Caracas: El Perro y la Rana.

 De Sousa Santos, B (2020) Izquierdas del Mundo, Únanse. Y otros Ensayos. Buenos Aires: CLACSO.   

Fernández, O (2022) Bioaforismos. Maracay: Fondo Editorial UBA.

Fernández, O (2022) Neuroterrorismo. Sin Publicar.

Losacco, JR (Compilador)  (2020)     Pensar distinto, pensar de(s)colonial. Caracas: El Perro y la Rana.

Panotto, N. (2020) Descolonizar el saber: el pensamiento-otro como estrategia epistémica sociopolítica. Caracas: El Perro y la Rana. En: Pensar distinto, pensar de(s)colonial.

Zizek, S.  El espinoso sujeto. El centro ausente de la ontología política. Barcelona: Paidós.

 

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