Escuela Inclusiva, políticas migratorias y derechos humanos

MSc Ender Criollo. Venezuela.

 

 

Ante todo nos gustaría diferenciar entre capacitación y formación; aunque muchos utilizan ambos como sinónimos ni lo son y tampoco es tan ingenuo, su uso recurrente. La Capacitación tiene que ver más con producto y la formación es un proceso continuo, inacabado, con irregularidades que pueden solventarse y con incoherencias que debemos detectar para hacerlas coherentes. Por medio de la formación podremos articular lo que llamamos la episteme que en el caso que nos ocupa iría hacia los DDHH.  La importancia de incluirlo dentro de su formación tendría que ver con la aceptación de que la totalidad del currículo va más allá de ser un sistema vertical que pretende construir conocimientos y que el centro de todo ese entramado es el hombre o sujeto cognoscente que será puente intercomunicador de la construcción de estrategias de derechos humanos: vivir, sentir, pensar y ser uno en particular con justicia y equidad.

 

Toda política pública educativa debe estudiar y promover una ética de las migraciones. La Migración humana consistente en el cambio permanente o semipermanente de la ciudad, región o país de  residencia,  forzada o voluntaria. Si bien la migración suele ser un acto individual o limitado a pequeños grupos, habitualmente forma parte de desplazamientos masivos de población llamados corrientes migratorios. Las grandes migraciones humanas están relacionadas con fenómenos como el hambre y el desempleo, las guerras, las persecuciones políticas, étnicas y religiosas, los cambios y catástrofes climáticas, la trata de personas, la decadencia o auge de ciertas regiones. Esto aunado a la  globalización, la alta movilidad de los capitales y los avances en los medios de transporte y comunicación, han impulsado los procesos migratorios. Y en un contexto propio, la confluencia de aspectos políticos, económicos, de necesidad de satisfacción del bienestar individual y colectivo, ha motorizado una migración desde el país (Venezuela) a centros geográficos más atractivos desde el punto de vista crematístico. Y  de ahí la importancia de su estudio continuo y dinámico, como una multidisciplina  educativa.

La subjetividad es un aspecto importante  sobre las motivaciones para migrar. Sin duda existe una lógica económica, pero  también las nuevas aspiraciones de los jóvenes, que migran básicamente porque quisieron hacerlo (aun si podían estudiar o trabajar en el lugar de origen, aunque la satisfacción monetaria no sea adecuada, si hablamos de nuestro contexto) o porque se sienten atraídos por un nuevo estilo de vida que promete movilidad física y social, así como otros modelos de pareja y de familia. La dimensión emocional, tan poco reconocida y analizada, es la que condensa la totalidad del fenómeno social de la migración. En la dimensión emocional se recupera la historia de la comunidad y hasta los significados que el migrante le atribuye al rancho, barrio o la ciudad. Uno de los efectos producido en la dimensión emocional es el desarraigo. Es la pérdida o corrupción de las  raíces sociales y familiares sufriendo la identidad personal un extrañamiento o pérdida de sentido vital, cultural y social. El desarraigo repercute en la vida emocional de las personas y los grupos sociales; y  por lo tanto en su actividad como Homo Faber y su relación con el entorno laboral.

Más que un reto,  porque se ve como un   objetivo o empeño difícil de llevar a cabo, y que constituye por ello un estímulo y un desafío para quien lo afronta,                           la educación del siglo XXI tiene una labor perentoria, decisiva, determinante, sin derecho a desviarse con modificaciones estériles, burocráticas o de líneas del poder. Sobre todo si hablamos de DDHH pensamos que se debe partir de una nueva Paidea, que dé cuenta del cómo el ser humano tendrá una nueva cosmovisión en las relaciones entre iguales; que acepte su herencia cultural y el aporte de los llamados universales no implique el reduccionismo de una práctica cultural por otra;  más aún si  esta última  es una práctica cultural de resistencia que diferencia  la lucha de pueblos latinoamericanos.

 

  Referencias           

Gardner, H. (1991) The school of the future. En: Brockman, J. (Comp.) Ways of knowing. Reality Club, Vol. 3, 199-217.

Gardner, H. (1998) La mente no escolarizada, Cómo piensan los niños y cómo debería enseñar la escuela. Madrid: Paidós.

 Herrera, F. (2003) Cognición-metacognición, motivación y rendimiento académico en el contexto educativo pluricultural de Ceuta. Ceuta: Instituto de Estudios Ceutíes.

Maclure, S. y Davies, P. (1998) Aprender a pensar, pensar en aprender. Barcelona. Gedisa.

Morles, A. (1991) El desarrollo de las habilidades para comprender la lectura y la acción docente. En Comprensión de la lectura y acción docente. A. Puente (Comp.) Madrid: Ediciones Pirámide S.A.

Román, M. y Diez, E. (1988) Inteligencia y potencial de aprendizaje evaluación y desarrollo.     Una metodología didáctica centrada en los procesos. Madrid: Cincel.

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