EL PAÍS DE LOS CORSARIOS DE LUIS. A. BRICEÑO
El país de los corsarios
La parafernalia es un ritual posmoderno que moviliza a las pasiones
Un nuevo evangelio se erige como preludio de un viejo juego concéntrico conocido
Agitados
Publicitados
Concentrados
Desnudados
Proscritos
Y
Prostituidos
Los ratoncillos desfilan las vidrieras de los encantos perfumados
Círculos de comeflores ensamblan las nuevas cadenas de montaje
Emprende y Progresa modelan un lenguaje de mimos seducidos por la pauta del aplauso
Ningún artillero sobrevive a la estampida de las fraseologías cotidianas
Porque el otro ya no puede ser otro
Secuestrado
Expatriado
Y
Sospechoso
En las entrañas de su propio hogar
Un haz de periquitos sentencia a la propiedad privada de engendro
Sin percibir sus deseos íntimos de destierro
Revive Erisictón como caníbal en caída libre
Capaz de zambullirse hasta sus propios intestinos
La necedad de los hombres encubiertos dentro de discursos altamente filosos
Martita ha desaparecido como una lechuza en medio de la noche
Caín habla en las noticias de la salvación de sus hermanos
Mientras Abel es perseguido por irreverente y marxiano declarado
En un país del marketing que se dibuja como reencarnación de la nueva internacional del
Proletariado
La corporación es un dulce veneno en el reverso de toda ideología
A estas horas alguien se desarma por las caminerias de las penurias cotidianas
José gatea con el agua en tobos a cuestas y hombro partido
María se ahoga en la oscuridad del mediodía
David sueña entre caramelos y el cero contra pulsero
Y mi madre llora desde algún rincón de la mancha
Un montón de los locos y grasosos nos absorben
Rezando a la letanía de enemigos en todas partes
Mientras construyen palacios desde los nuevos montes sacros…
Ellos ríen
Vociferan
Vuelan en primera línea
Y mi billetera estornuda de melancolía escabrosa
Son los sueños fracasados de una generación que se alimenta con los residuos del ‘primer
[Mundo’
Mientras los recuerdos se pulverizan como noches en las que divagaba sin rumbo
Luis desea cruzar a pie las serranías
Su novia Isabel resguardarse de los bandidos enclaustrados en los palacios de las
patologías encubiertas
Las esperanzas se han fugado
En un país espiritualmente descuartizado
Si existe el dios occidental con sus gritos de muerte y algarabías de venganza
Este es el primer lugar para descartarlo
Los silentes cuerpos ultrajados engatillan un aullido que se desvanece desde las tripas
Y mi madre sigue llorando desde algún lugar de la mancha
El ocaso de la flor háptica
`El Cóndor de Lisie’
Hombre, heredero del hombre y de sus males acrecentados
Con tu globo muerto y tus Dioses desaparecidos
Vuela, polvo vil...
Leconte de Lisie – Poemas bárbaros
Desencajado por la ruptura de un cielo extenuado
Vuelo a destiempo
Con los ojos opacos de tanta mugre cósmica lacerante
Las aceras certifican los pasos adormecidos de ciudades en destierro
Mientras los vagos ruidos de las avenidas oscilan entre murmullos
[estrepitosamente delebles
Objeto
Deseo
Tierra
Y
Sangre
Son amenazados por el olvido de una futura Ciberia
Flor extraviada en el jardín de los satélites circulares
Ciudades lejanas bullen el umbral de miradas espectrales y distantes
Un lago se ha esfumado a una esfera indescifrable
Otro nuevo ha renacido sobre un mapa sin territorios
Blancos
Negros
Rosados
Pemones
Afros
Y
Mulatos
Desaparecen bajo el símbolo de un nuevo DIOS hiperreal
Desmaterializados por la furia de las compulsiones logo interactivas
La inutilidad de Sísifo es mucho más benévola que los Somas de la telequinesia
Son las voces simuladas por cuerpos en trance etéreo encarcelados
Bajo la arritmia de un orgasmo tipificado por el nuevo lenguaje de los códigos binarios
De cero a uno de uno a cero
Nos convertimos en cómputos de un futuro distópico macerado
No hay corazón que resista a la devaluación perenne
Se agotan las lágrimas del recuerdo primitivo
Y la pasión es un viernes negro que emplaza a la existencia
El arroyo silente se disuelve en un espejo atravesado por disparos ópticos
Los hombres han abandonado la fuente de los vitales instintos
Muere la flor de los últimos bosques luminosos
Y los corazones se rompen en la cresta de los senderos mutilados
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