EDUCACIÓN CUÁNTICA
LA NO DUALIDAD
La no dualidad implica aceptar a los demás
como son, con sus virtudes y sus defectos, implica aceptar
que todo lo que ocurre en nuestra vida es una oportunidad
para aprender una lección, implica que no debemos forzar las
cosas mediante nuestro ego, sino pedir respuestas a nuestras
más profundas preguntas y, ello, en una atmósfera sagrada
inherentemente asociada a una actitud ética.
El ego, en su ilusión de estar separado del espíritu, vive
como en un sueño y se lanza a la conquista del mundo
mediante el poder, el dinero, la fama, las posesiones, etcétera
y, así, se genera un sufrimiento mediante el apego a los
sentidos físicos, lo cual nos aparta del camino de la
conciencia de unidad y del amor a nuestros semejantes. Ahí
reside todo el misterio de la vida.
Un misterio que los
materialistas científicos niegan pues niegan la existencia
misma del espíritu. Un misterio que los dirigentes de las
religiones ocultan a sus fieles ya sea conscientemente con el
objetivo de manipularlos, ya sea inconscientemente por
ignorancia de las tesis aquí defendidas.
La educación cuántica y el movimiento altermundista están
inherentemente relacionados: la primera propugna una
evolución holística del “yo” hacia el “nosotros” mediante la
fuerza del saber y del amor y, el segundo, evidencia una
incipiente conciencia social del “nosotros” como revulsivo a la
egolatría plutocrática, quien está en el origen de la actual
estafa a la humanidad eufemísticamente llamada crisis.
Descartes ha muerto, metafóricamente, pero Kant con su Imperativo Categórico está más actualizado aún: Obra de tal forma, que uses la humanidad, tanto de tu persona como la de otro, como un fin y no como medio...
Como se puede apreciar, la actual crisis mundial no solo
es económica, social y política sino, eminentemente,
intelectual y espiritual. Hay un problema pensativo todavía
no resuelto en la historia del pensamiento y, por tanto, el
problema es eminentemente filosófico y no científico.
El verdadero pensamiento que no ha sido superado es el
kantiano, porque todavía estamos en puertas de poder
cumplir colectivamente con su imperativo categórico como un
remedio seguro a la actual miseria humana.
Educar para conocer una disciplina es una cosa diferente de Educar para Comprender lo Humano. He ahí la misión espiritual de la Educación: enseñar la compresión humana como garantía de la solidaridad intelectual y la moral de la humanidad.
La libertad y el saber son dos caras de la misma moneda. Sin
embargo, el conocimiento es objeto de control por el “gran
hermano”, es decir, manipulado por los poderes fácticos
mediante la inoculación del virus de la desinformaciónl.
Es tal la
degeneración pensativa ocurrida durante la postmodernidad,
que se ha perdido la conciencia de clase. No son pocas las
personas que niegan que haya lucha de clases.
Hemos leído, al respecto, a un millonario decir: La lucha de clases está aún vigente, y la estamos ganando....Ilusos nosotros, no el poder fáctico, creer, decir, pensar que esa lucha histórica está sanjada
24 Mayo 2019
Siguiendo los fundamentos de la
física cuántica, cada uno de nosotros tiene “otro yo” con
quien intercambiar información, un asombroso postulado
científico que da alas al “misticismo cuántico”. Por fin, el
materialismo científico ha corregido su miopía. Solo pido que,
a partir de ahora, no se hable ya de “misticismo cuántico”
sino, propiamente, de filosofía transpersonal
Con base de este postulado de la Educación cuántica debemos, entonces, reconocernos, primero en la dualidad sujeto/objeto y ahora, en la No dualidad, en la cual entra las emociones, afectos, nuestros miedos, y hasta nuestras rabias.
Un inciso: En el libro de Elena Austin de Besauport, Las Tres Caras de la Mente, hablando del cerebro triuno, nos enseña que incluso la rabia había que vivirla porque es parte de nuestra Inteligencia Emocional. Este libro de los años 90 dió cuenta del porqués de la multiciplicidad en la Inteligencia. Hoy 2019 podríamos tomarlo como preconceptos de la Educación Cuántica
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