Ëtiva de las migraciones
Ética de las Migraciones
A manera de prolegómeno
Deslindando
conceptos: Para una aproximación de este trabajo tomaremos el concepto de ética
moderna porque es en ese marco temporal cuando la ética se vuelve
antropocéntrica; es decir, que toma al ser humano como centro de los eventos
culturales. Así, la ética moderna es la disciplina filosófica a través de la
cual se estudia la moral, el deber, la virtud, lo que es correcto o incorrecto
en el comportamiento humano y la felicidad.
En ese
sentido, se habla de ética moderna pero conformada por diversas teorías que
nacieron a lo largo de tres siglos; pero que se puede resumir en ciertas
características: a)
Preocupación por delimitar el bien y el mal en el hombre y en la sociedad b)
Oposición o concordancia entre el deseo y el deber, y el deseo y la felicidad
c) Elección de la descripción ética a partir de la razón o del sentimiento d) Bien
del individuo y bien social. E) El hombre como medio o como fin. Así, la
característica común en las diferentes teorías descrita como la felicidad, su
concordancia u oposición con el deseo, servirá como guía para atisbar la ética
de las migraciones
La
Migración humana consistente en el cambio permanente o semipermanente de la
ciudad, región o país de residencia,
forzada o voluntaria. Si bien la migración suele ser un acto individual
o limitado a pequeños grupos, habitualmente forma parte de desplazamientos
masivos de población llamados corrientes migratorios. Las grandes
migraciones humanas están relacionadas con fenómenos como el hambre y
el desempleo, las guerras, las persecuciones políticas, étnicas y
religiosas, los cambios y catástrofes climáticas, la trata de personas, la
decadencia o auge de ciertas regiones. Esto aunado a la globalización (Vid. Infra), la alta movilidad
de los capitales y los avances en los medios de transporte y comunicación, han
impulsado los procesos migratorios. Y en un contexto propio, la confluencia de
aspectos políticos, económicos, de necesidad de satisfacción del bienestar
individual y colectivo, ha motorizado una migración desde el país a centros
geográficos más atractivos desde el punto de vista crematístico.
Migración
y cultura
Ser
migrante significa ser otro. Ser "otro" alude a la diferencia. Ser
"el otro" implica una noción de alteridad: distinto, extraño,
peligroso. Ser "lo otro" agrega la cosificación. En ese sentido la
migración humana entra dentro de los fenómenos, manifestaciones o eventos de la
cultura, y de ahí la importancia de su estudio continuo y dinámico, como
multidisciplinar.
La
subjetividad es un aspecto importante sobre las motivaciones para migrar. Sin duda
existe una lógica económica, pero también las nuevas aspiraciones de los
jóvenes, que migran básicamente porque quisieron hacerlo (aun si podían
estudiar o trabajar en el lugar de origen, aunque la satisfacción monetaria no
sea adecuada, si hablamos de nuestro contexto) o porque se sienten atraídos por
un nuevo estilo de vida que promete movilidad física y social, así como otros
modelos de pareja y de familia. La dimensión emocional, tan poco reconocida y
analizada, es la que condensa la totalidad del fenómeno social de la migración.
En la
dimensión emocional se recupera la historia de la comunidad y hasta los
significados que el migrante le atribuye al rancho, barrio o la ciudad. Así la
nostalgia se mezcla con el miedo: de perder un afecto, los hijos o cualquier de
índole familiar. Produciéndose, entonces, añoranza, malestar y culpa, como
parte del sentir cotidiano del migrante. Uno de los efectos producido en la
dimensión emocional es el desarraigo. Es la pérdida o corrupción de las raíces sociales y familiares sufriendo
la identidad personal un extrañamiento o pérdida de sentido
vital, cultural y social. El desarraigo repercute en la vida emocional de las
personas y los grupos sociales; y por lo
tanto en su actividad como Homo Faber
y su relación con el entorno laboral.
El
desarraigo puede producir en el individuo: Soledad, tristeza y añoranza.
Depresión, ansiedad y angustia. Violencia y medio. Enfermedades mentales:
adicción al alcohol o drogas. Mendicidad. Frustración y pérdida de autoestima. En
ese sentido una ética de las migraciones debe tomar en cuenta, estos aspectos
medulares para cualquier aproximación, pues, de lo contrario, se estaría
simplificado un hecho complejo con los errores que esto acarrearía.
Migración humana ante la
globalización
Por
otro lado la expansión de la
globalización (vid. Supra), paradójicamente, ha correspondido a la erosión de la capacidad de los Estados de
proteger los derechos económicos, sociales y culturales de la población; de ahí
las necesidades crecientes de protección de los refugiados, los desplazados y
los migrantes, en pleno umbral del siglo XXI, lo que exige una solidaridad en
escala mundial. Esta gran paradoja no deja de ser trágica, considerándose los
extraordinarios avances en la ciencia y tecnología en las últimas décadas, los
cuales, sin embargo, no han sido capaces de reducir o erradicar el egoísmo
humano. Más que cualquier técnica jurídica, se impone hoy día, para intentar
resolver los problemas de los flujos poblaciones en razón de la globalización
de la miseria, el despertar de una verdadera solidaridad a nivel global.
Paralelamente
a la "globalización" de la economía, la desestabilización social ha
generado una pauperización mayor de los estratos pobres de la sociedad (y con
esto, la marginación y exclusión sociales), al mismo tiempo en que se verifica
el debilitamiento del control del Estado sobre los flujos de capital y bienes y
su incapacidad de proteger a los miembros más débiles o vulnerables de la
sociedad (v.g., los inmigrantes, los trabajadores extranjeros, los migrantes:
refugiados o desplazados) Los
desprovistos de la protección del poder público a menudo salen o huyen; de ese
modo, la propia "globalización" económica genera un sentimiento de
inseguridad humana, además de la xenofobia y los nacionalismos, reforzando los
controles fronterizos y amenazando potencialmente a todos aquellos que buscan
la entrada en otro país.
En
efecto, en tiempos de la "globalización" de la economía se abren las
fronteras a la libre circulación de los bienes y capitales, pero no
necesariamente de los seres humanos. Avances logrados por los esfuerzos y
sufrimientos de las generaciones pasadas, inclusive los que eran considerados
como una conquista definitiva de la civilización, como el derecho de asilo,
pasan hoy día por un peligroso proceso de erosión. Ante el empuje, hoy, de diferentes migraciones
humanas, esas fronteras se han restringido ante el cambio cultural ocasionado
por una masa de personas con diversas y diferentes vivencias, formas de
vida, y de trabajo.
Migración
Humana y competitividad
El
aumento de la competitividad económica se ha hecho acompañar del crecimiento de
la pobreza y del endeudamiento; la apertura de las fronteras a los capitales
(en búsqueda de intereses inmediatos) se ha hecho acompañar del cierre de las
fronteras a millones de seres humanos, que huyen del hambre, las enfermedades y
la miseria; la globalización de la economía, en medio al endiosamiento del
llamado mercado "libre", se ha hecho acompañar de la irrupción de
numerosos conflictos internos en diversas partes del mundo.
Los
flujos migratorios producen, una serie de consecuencias relacionadas con el
país de origen y con el país receptor. En el país de origen se podría disminuir
el conflicto social y político cuando un porcentaje importante de la población
productiva decide emigrar. Disminuirían así los niveles de desocupación y de
descontento, ya que se crearían posibilidades aparentes, producto de este
movimiento de personas hacia otras regiones. La mano de obra que se queda puede
tener una mayor posibilidad de ingreso al mercado de trabajo, porque ha disminuido
la competencia. Esta última perspectiva, ha sido aceptada por algunos marcos
interpretativos que consideran la emigración de recursos humanos, y sobre todo
los calificados, como proceso de circulación de capital humano, lo cual permite
una asignación más eficiente de recursos en el ámbito mundial; esto último no
ocurre, de hecho, en nuestro país, por causas multidimensionales.
La emigración
puede aumentar la capacidad de consumo de aquéllos que se quedan y tienen un
grado de parentesco con quien se fue; siempre y cuando el emigrante se haya
integrado a la sociedad receptora, de manera que esté en condiciones de enviar
a su familia una parte del dinero excedente que genere en el país receptor.
Esto ha producido el auge de lo que llamamos remesas. Visualizamos cómo el aporte, positivo o
negativo, de las migraciones humanas ha logrado una nueva forma organizacional
para relacionarse entre iguales.
A
manera de colofón
No
todo concepto de ética sirve para describir una ética de las migraciones; por
lo tanto, hemos tomado el de ética moderna porque ésta, con sus teorías a
cuesta de 300 años, nos permitió una aproximación al ensayo de ética de las
migraciones.
En el
primer inciso, abordamos las nociones y conceptos que nos servirían para
nuestro acercamiento. Incluso notamos que la noción de migración debe llevar el
adjetivo que lo diferencia de las migraciones animales, por ejemplo. Luego nos
acercamos a lo que llamamos migración y cultura, para atisbar los eventos que
se producen cuando grupos etarios diferentes conjugan un intercambio
organizacional y lo que se produce en el migrante. La migración humana y la
globalización nos sirvieron para poner en el tapete del dilema ético el
tratamiento que se le da a los migrantes, a pesar del aperitivo que los medios
nos dan con el concepto globalización. Y la migración humana y la
competitividad para dar cuenta los cambios que se esperan de las migraciones y
lo que en verdad sucede.
El
caso de nuestro contexto, está en el tapete de la observación y estudio de las
diferentes disciplina; tal vez por el
hecho de ser de data muy reciente, no se han producido descripciones de este
fenómeno en Latinoamérica; pero han sido tanto las ventajas y hechos positivos,
que unas futuras investigaciones pueden dar cuenta de los aportes a una nueva
cultura organizacional que nuestro país ha hecho por las migraciones humanas.
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