Wafi y su inconsciente colectivo

Wafi y su inconsciente colectivo

Para Jung el inconsciente colectivo puede posarse por más de 500 años, y presentarse en todo las manifestaciones culturales del individuo. Decía esto por las reminiscencias manifestadas al leer el libro de cuentos de Wafi Salih: Discípula de Jung. Esta descripción lectural de ese libro de cuentos es una aproximación para los que gusten de lee literatura y disfrutar su panorámica por el mundo del conocimiento. Esta vez, le subo el cuento, para no prejuiciar sus lecturas y luego el acercamiento de sus estructuras profundas...

ALTER EGO
Menudita, como el dedo meñique, se ve a Wafi caminando por las calles interminables de la ciudad, su paso ligero denota que es muy diligente, no podía ser de otra manera, su labor de presidenta de la “Sociedad de mujeres por la equidad de género” le ocupa todo el día: reuniones, congresos, preparación de talleres, marchas, declaraciones, como afirmaba Ginethe Platini en el texto sobre Juana de Arco el segundo sexo, resiste. Augusto, su gato Siamés, castrado para bien de la especie, desde el balcón la observa todas las mañanas como despidiéndola, ella voltea desde la otra acera, para mirarlo antes de perderse en el tumulto. No estoy muy informado sobre el tema feminista [sé que alrededor de él, gira su vida]. Ella encarna el ideal que esboza. Decía en una entrevista en un programa del Ministerio de Educación trasmitido por TV, Educa: Anna Karénina es una novela edulcorada, María de Jorge Isaac, también lo es, pésimas referencias dan sus personajes, a los jóvenes que pretendemos educar, en valores sociales equitativos.
El lavaplatos cedió ante los rigores del tiempo, y la gotera un tic, tic, tic interminable, angustia las horas.
Agatta Jeckis, quien murió cuando guardias nacionales atacaron a tiros una manifestación de mujeres por el derecho a controlar la cantidad de hijos, repetía incansablemente la consigna: saquen sus rosarios de nuestros ovarios, canción de cuna para Wafi y sus largas noches de desvelo.
La televisión permanece encendida, hasta que el frío se mete en sus huesos y se levanta somnolienta encontrándose con Augusto, en la puerta del baño, como todas las madrugadas.
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Fernanda Aristizábal, poeta hondureña, se prendió fuego en la plaza mayor de Managua en el año de 1728, para protestar contra la primitiva ley que prohibió a la mujer leer públicamente lo que escribía.
El vestido azul cobalto servirá para la fiesta de fin de año en el decanato.
Hace juego con los zapatos de raso negro, y la sonrisa forzada que amerita ese evento.
Lolita Divasson en plena guerra civil española se desnudó en la Plaza de los Pájaros, en Madrid, siendo apresada y fusilada por el franquismo, el motivo de la Lolita está bastante difuso, sin embargo, se deduce que quiso expresar su inconformidad con las condiciones de trabajo de las mujeres en los territorios recuperados.
El hijo que nunca nació, las pastillas para dormir, la hipoteca del departamento, el carro eternamente en el taller mecánico.
Todas mártires de un proceso de lucha que cada día va en crecimiento. El sindicato no sólo debe proteger a las mujeres embarazadas, las que aún no lo están son tan vulnerables o más. La ley no dispone de ningún salvoconducto al momento de juzgar su labor dentro de la cadena de producción. Representan el eslabón más débil, embarazadas o no. Declaraciones de Salih en la revista: “Feminidad y libertad” de junio del presente año.
Hannah Arendt; no tomar la parte por el todo. Se apresa al verdugo, que es un simple instrumento sin poder ni voluntad, un pobre ejecutante, del sistema opresor.
Soy de los que piensan que nada es gratuito, que el azar mueve la existencia, el destino es ángel conductor de lo que nos pasa, por eso creo que, desde el
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momento de inaugurar la oficina de asesores inmobiliarios, en la torre “Los Jokers” justo al frente de las residencias El Milagro, y empecé a fijarme en aquellos escasos 1,50 metros, saliendo a las 8.30 ataviada con botas de soldado y trajes anchos, espejuelos redondos, un maletín lleno de carpetas, libros y papeles sueltos, con una piel blanca en donde muchas veces, dibujaron mis labios sobre el cristal de la ventana un océano de besos y peces, para ella, entendí, que era ella, mi otra parte de Yo.
Ella, era Aquiles sobre el pavimento de unas calles que se alargaban hasta hacerla un puntito perdido en un infinito de gente, carros y avisos lejanos, avanzando por la avenida 26. Día a día la espiaba, compraba los periódicos para ver si aparecían sus declaraciones sobre cualquier tópico. Con la esperanza de conocerla, coleccioné revistas, videos de las feministas, bueno, de Wafi que era el pájaro azul, como reza alguna leyenda china.
Hace cuatro meses tuve la oportunidad de hablarle: a las ocho menos diez estaba yo en el puesto de revistas, a unos pasos, de la puerta de su edificio, ella iba de salida, pero la llave no entraba, empezó un forcejeo desventajoso pues el mastodonte de hierro se negó a sucumbir ante las delicadas manos de Wafi, crucé la calle, metí la llave por la parte interior de la reja, y empuje el pedazo de llave partida, con una navaja que llevo siempre en el bolsillo, la cerradura gruñó y llamé, dio las gracias, con la familiaridad de quienes se conocen desde siempre. Para intentar una conversación, y fijar el cartel de otro encuentro, le dije que le arreglaría el problema, que al mediodía tendría resuelto el asunto de la llave, pues camino a mi oficina trabajaba un amigo que se ocupa de esos oficios, no me atrevía a
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confesarle que todos los días su figura camina en mis ojos, abiertos para ella, como dos escaleras infinitas.




Vemos como la voz narrativa es el conjunto del desdoblamiento de personajes ficticios y reales. Wafi la autora es también Wafi el personaje. Conociendo el itinerario de Wafi la autora y ver en el cuento las vivencias de Wafi el personaje, hasta sus descripciones coinciden. Wafi N ( llamaremos así a las ideas de las dos Wafi, porque a veces no logro diferenciarlas o describirlas por separadas) se pasea por situaciones en las cuales la lucha por alcanzar algunos derechos de la mujer, no hablo de feminismo porque históricamente sería otras situaciones,  son violentadas como lo han sido en su devenir en la línea del tiempo humano. Así, se presentan nombres, nociones y situaciones que se han registrado en la manifestaciones culturales de los seres que han habitado este contexto planetario. A veces las narraciones se confunden con imágenes poéticas, porque en Wafi N, habita también la Wafi autora-poetisa , y eso es casi normal cuando se escribe. No veo en el cuento, pretensiones de alguna trascendencia ególatra , sino la puesta escena, por medio del desdoblamiento de su yo, de ciertas precisiones de la mujer como personaje histórico. Si voy más allá, la Wafi N es el producto de las descripciones ficticias o reales de cualquiera de las Wafi, cuando se mira al espejo.



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