Ventajas de la ética para comprender las migraciones
Aspectos éticos de la Migración Laboral: Ventajas para su
comprensión
Recordemos
que la ética moderna estudia, según las diversas teorías, varios aspectos como:
Bien del individuo y bien social; oposición o concordancia entre el deseo y el
deber, y el deseo y la felicidad; entre otros. Así el principio de la dignidad,
como parte de una ética del bien del individuo, entra dentro de las ventajas
que facilitan el estudio de los aspectos éticos de la migración laboral; por
cuanto, según Palacios (2012) “La dignidad de la persona humana se considera
como uno de los principales pilares, a partir de los cuales tienen
justificación todos los derechos consagrados en los instrumentos
internacionales” (p.82) Porque al plantearse la dignidad se estaría abarcando
el derecho al trabajo de los migrantes y sus familiares. También, al revisar los derechos conculcados, de las
mujeres, observamos la escena violatoria del andamiaje político-jurídico de los
países desarrollados cuando se trata del ámbito laboral y por partida doble,
por la indefensión de la mujer, se pisan todos los principios éticos del trato
a seres humanos que se han visto en la necesidad de migrar en la búsqueda de
nuevos aires de bienestar social y humano.
Principio
de la Dignidad y el migrante laboral
En el
marco internacional, la Carta de las Naciones Unidas toma, en su preámbulo,
este concepto medular; porque existe una relación entre la dignidad humana y el
principio de igualdad y no discriminación; aspectos intrínsecos del estudio de
la ética moderna. Es innegable que la Carta de la ONU (Organización de las
Naciones Unidas) es el inicio del respeto y reconocimiento a los derechos
humanos y el impulso para que los Estados elaboren marcos jurídicos en el cual
asuman este principio de manera obligante.
En ese
sentido la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, da cuenta de
ciertos principios para su fundamentación: La dignidad de las personas, la
libertad, la igualdad y no discriminación, la solidaridad y la justicia social,
y la paz. Todos estos principios conforman un corpus que nos ayuda a describir
la manera ética que deben asumir las naciones ante eventos o fenómenos como la
migración voluntaria o forzada.
Ante
la realidad circundante es necesario hacer algunos señalamientos, a partir de
la involución del principio de la dignidad humana y el derecho al trabajo del
migrante y su familia; es decir, señalamiento a partir de conceptos éticos
modernos y su negación en las naciones desarrolladas contra migrantes del
llamado “tercer mundo”, que, en su mayoría, emigran en la búsqueda de una vida
mejor, del bien individual y colectivo familiar, ergo, de un estadio de
felicidad
La
portada de una de las Tesis, la denominada
“Jóvenes, migraciones y exclusión social…” (2015) tiene una foto
emblemática, con muchos significados, fáciles de describir e interpretar: unos
jóvenes, en su mayoría descendientes africanos, tratan de saltar una valla
inmensa y son enfrentados con la policía y el lujo grosero de la clase pudiente;
foto que desmonta las medias verdades que se asumen al estudiar las migraciones
de este siglo XXI: La Melilla y sus Realidades, podría ser el título de la
foto. Esta realidad desvela cómo ha sido el tratamiento no ético de los países
europeos, ante el fenómeno de las migraciones: impulsadas muchas veces por sus
políticas, por la globalización de los medios de información en sus aspectos de
penetración y cambio cultural, por el dejar hacer o ineficiencia de los países
de origen del migrante.
Y
Melilla ha sido apenas una aproximación, porque al dar cuenta del tratamiento
indigno, violatorio de cualquier principio de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos de 1948, que se le da a los migrantes africanos cuando intentan llegar con sus
barcazas a puerto seguro de cualquier país de Europa, Italia en nuestro caso,
es público, notorio y comunicacional. Miles han dejado su vida en esa gran
tumba acuática que es el mediterráneo.
Desgarradora las imágenes de infantes ahogados juntos a sus padres y familias.
Violatoria de cualquier derecho, el impedimento que se le hace a fundaciones
privadas que intentan tan solo socorrer a esas personas con lo mínimo: el
alimento para subsistir.
En ese
sentido, estudiar ese principio ético de la dignidad humana, del derecho al
trabajo como parte del bien del individuo y bien social, nos permite, no sin
algo de asombro, construir estas nociones que se han abordado. Vemos, así, la
ventaja de tener precisado los aspectos éticos para comprender la fenomenología
de las migraciones laborables y sus implicaciones.
Derechos
elementales de la Mujer Migrante.
Si
algún grupo ha sido atropellado en sus principios elementales y éticos ha sido
la mujer. La caja de pandora se abrió y los males vejatorios del bien
individual, del deseo, de la felicidad suprema se hicieron dueño y señor del
accionar: la trata de mujeres, esa explotación sexual de las féminas, construyó
el llamado turismo sexual, con los males que esto conlleva. La contratación de
trabajadoras domésticas con salarios por
debajo de la ley de los países desarrollados ha sido otro bemol. El matrimonio
arreglado en el cual la mujer no solamente pierde su libertad, sino su dignidad
es parte de estos males (Palacios, 2012)
En ese punto queremos denotar los eventos
ocurridos en la Libia post Gadafi: a la caída de Gadafi en Libia y el desmembramiento del país en tres
grandes partes, un hecho, como rémora del siglo XIX, se ve en los medios: La
venta de mujeres como esclavas a quienes puedan pagar. Si lo anterior descrito
es una trasgresión del Derecho Humano de la mujer, éste es el epifenómeno de la
aberración. Y apuntamos esto en el sentido que al ocurrir la venta, dichas
mujeres, todas ellas africanas, serán el caldo de cultivo de las esclavas
sexuales, la explotación laboral, si se puede llamar así, y la violación de la
esencia de la mujer en sus derechos: es decir, la patada a toda Carta escrita
de protección humana y jurídica.
Lo que
es peor, es decir un agravante, la dureza de las leyes de extranjería no frena
los fenómenos migratorios, sino que empeora las condiciones en la que se
encuentran los migrantes (Nin, 2015) y
más aún, las mujeres, por cuanto el temor a denunciar, o el no manejo del
lenguaje del país, son obstáculos para la denuncia temprana. Comunicacional es
el acto de los tratantes de blanca de retener el pasaporte de migrantes
“legales” y la exigencia del pago de los gastos, para “liberar” de las
obligaciones sexuales de las nuevas trabajadoras.
En
nuestro contexto se recogen a diario por todos los medios de información, y
redes, la forma vejatoria hacia la mujer migrante venezolana; muchas de ellas
profesionales aquí, pero contratadas hasta con sueldos por debajo del salario
mínimo en algunos países latinoamericanos. Los trabajos que realizan son
disímiles y muy alejados del perfil profesional que tienen y de las condiciones
dignas para ejercer sus derechos laborales o humanos: peluqueras, aseadoras,
vendedoras informales de alimentos y cuantas cosas se puedan vender. Con
horarios por encima de las leyes del país y que cumplen, so pena ser botadas y
buscar otras manos de obra que ni les interesa que sean profesionales, ni
tampoco lo entienden, porque en la mayoría de esos países, llegar a la
universidad es cuesta arriba en la vida cotidiana.
Consideraciones
Finales
Nos
acercamos, tomando la ética moderna como brújula, al tratamiento y ejecución
que las instituciones, y por ende las personas, ejecutan con el principio de la
dignidad que, como vimos, es parte de
los Derechos Humanos y las condiciones supranacionales que conllevan.
Describimos
las acciones ejercidas sobre la mujer; las implicaciones éticas de un accionar
en particular y su itinerario en su aventura, cuando decide migrar por razones
de índole particular, o impulsada por diversas causas o razones. Señalamos la
doble implicación de ella: ser migrante y ser mujer.
Sin el
abordaje de la ética, nunca podríamos situar en un accionar moral, eventos como
la violencia, el irrespeto a los derechos humanos e incluso la desaparición de seres humanos que, en su
mayoría, sólo buscar una mejor forma para vivir la vida.
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